InicioBlogEl valor añadido de contratar un Doctor en una empresa
El valor añadido de contratar un Doctor en una empresa

El valor añadido de contratar un Doctor en una empresa

Se ha publicado la convocatoria de las ayudas ‘Torres Quevedo’ que contribuirá a la contratación de doctores en empresas para realizar proyectos de I+D.

A pesar de que según un Informe de la Comisión Europea “la creación de un puesto de trabajo de investigador genera a la larga entre 100 y 400 empleos directos ó indirectos”, las empresas españolas (que recordemos son casi un 93 % micropymes, es decir con menos de 10 empleados) son reacias a incorporar Doctores en las mismas.

Para muchos empresarios un doctor es una persona que desarrolla su trabajo impartiendo docencia en la Universidad ó realizando Investigación básica en algún laboratorio. Nada más lejos de la realidad, un doctor puede contribuir, gracias a su experiencia investigadora, a potenciar los procesos de innovación tecnológica en la empresa y a mejorar por tanto su competitividad. Lo cual, en estos momentos de crisis, es una importante ventaja competitiva.

El Doctor aporta “conocimiento” el cual puede ser considerado como un factor más de producción que tendrá su impacto en nuevos y mejores productos y/o servicios. Y aporta una amplia experiencia en gestión del conocimiento y en la búsqueda de información.

Es cierto que el Doctor posee una alta especialización en materias concretas (lo cual para el proyecto puede ser una gran ventaja, pero para un futuro la empresa lo puede considerar un inconveniente), pero su visión de futuro, su habilidad para trabajar en contextos internacionales (y a menudo interculturales) y su capacidad para realizar vigilancia tecnológica le concede la posibilidad de abrir nuevas vías de investigación y encontrar nuevas aplicaciones a sus avances.Pero también aporta a la empresa su gran capacidad de trabajo, su autonomía y responsabilidad sobre su propio trabajo, su vocación innovadora, su experiencia en la gestión del riesgo y otra serie de características que  ha ido adquiriendo durante su carrera profesional.

Lógicamente no todo son ventajas, no os queremos engañar, y su por lo general escasa experiencia empresarial suele ser  un lastre. Eso lleva a que solo el 4% de las empresas valoren la posesión del título de Doctor como requisito para la contratación. Pero es hora de dejar de ver la botella medio vacía y llenarla, incorporándolos a la empresa y dotándoles de estas habilidades empresariales que los sistemas educativos no se encargaron de aportarles.

Y no olvidamos, que su incorporación genera una puerta abierta (para futuros proyectos y como amplitud de horizontes empresariales) entre el mundo de la Universidad y el mundo de la empresa, entre el mundo de la investigación y el del mercado, un objetivo que desde Atrialab nos hemos marcado desde el primer día, abrir nuevas vías de colaboración entre dos colectivos a priori alejados.

Es cierto que ambos tienen objetivos opuestos, las publicaciones (tan necesarias para difundir los resultados del esfuerzo investigador) y el secreto industrial (la empresa necesita proteger sus avances tecnológicos), pero incorporándolo a la empresa se logra que tengan un objetivo común que se acabará traduciendo en un incremento de la cuenta de resultados.

Por el momento la opción elegida por la empresa suele ser desarrollar proyectos de investigación y desarrollo mediante acuerdos/ contratos de colaboración con la Universidad, y complementarlo con la labor innovadora del personal propio, no perciben por tanto la necesidad de contratar Doctores.

Las empresas son normalmente ajenas al mundo de la investigación. No están familiarizados con el doctorado, y por lo tanto no lo valoran como experiencia profesional.  Y se concede poco valor al componente de trabajo (frente al componente de estudio) en la realización de la tesis doctoral.

Esto se une a que, en general, las empresas españolas suelen considerar la I+D como un gasto en lugar de como una inversión, por lo que os queremos destacar  que si esta fuera vuestra visión, estas ayudas del Programa Torres Quevedo disminuirán el coste directo de contratación, lo cual disminuirá también el posible daño económico que pudiera producirle un fracaso eventual del proyecto (recordemos que los proyectos de I+D siempre tiene un elevado componente de incertidumbre).