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La creciente preocupación por la calidad de las aguas de baño

La creciente preocupación por la calidad de las aguas de baño

El análisis de agua es fundamental para garantizar condiciones adecuadas para el baño. Sin embargo, a 40º C de temperatura, y después de una buena caminata, sólo unos pocos se plantean si será perjudicial para la salud bañarse en ese riachuelo o cala.

En Murcia, concretamente en el Mar Menor, la situación ya es crítica. Según información de El País, la contaminación ha producido la proliferación de algas tóxicas de forma crónica desde hace ya 18 años. En 2006, cincuenta personas requirieron asistencia médica por síntomas como infección de faringe, espasmos bronquiales y eccemas en la piel, entre otras. Además, en 2011 y 2015, fueron atendidas 95 personas por sufrir afecciones respiratorias y alérgicas cerca del municipio de Águilas.

No sólo en España, el pasado 2 de julio, en el sur de Florida, se tuvo que prohibir el baño en plena temporada turística debido a la gran cantidad de toxinas que secretaron unas cianobacterias que empiezan a ser conocidas como  algas “guacamole”, debido al color verdoso que presentan.

Los datos de la calidad de agua en España según el informe de la UE del año 2015 nos sitúan como el tercer país con más zonas no aptas para el baño, sólo por detrás de Italia y Francia. Dentro de las españolas, más de la mitad son gallegas.

La imagen que presentamos muestra la calidad del agua de baño en nuestro país en el año 2015 (para verla en grande pincha aquí).

El estado de las aguas de baño es competencia tanto del Ministerio de Sanidad, como del de Medio Ambiente, interviniendo éste último a través de las confederaciones hidrográficas para la medición de parámetros medioambientales. El Ministerio de Sanidad cuenta con un base de datos, denominada NÁYADE, para informar a profesionales y ciudadanos sobre la calidad del agua de baño y las características de las playas, tanto continentales como marítimas. En ésta se recogen los resultados de los análisis que buscan tanto Escherichia Coli como Enterococo, que sirven para detectar la presencia de aguas fecales y residuos agrícolas o ganaderos. Sin embargo, la UE no analiza otros microorganismos. Por ejemplo, en playas de agua dulce podrían encontrarse Staphylococcos aureus, causantes de neumonías y enfermedades cutáneas, mientras que en saladas podría haber Pseudomona aeruginosa, que infecta los pulmones y las vías urinarias, entre otras.

En base a estos estudios, se realiza una clasificación anual de las aguas, en cinco categorías: Excelente, Buena, Suficiente, Insuficiente y Sin Calificar. Según el informe emitido por la Agencia Europea de Medio Ambiente, el 87,1% de las playas en España controladas registró una calidad de agua excelente, por encima del 85,8% de la media europea y superior al 85,6% registrado en 2014 según los datos del informe, que también refleja que el número de playas españolas con aguas no aptas para el baño ha caído desde las 37 en 2014 a 29 en 2015.

Por lo que se refiere a la calidad de las aguas del interior en España, es decir, ríos y lagos, el 51,9% de las zonas controladas tenían una calidad excelente frente al 81% de media aunque también mejora con respecto de la nota española de 2014 (49,6%). También se han reducido de 30 a 29 los ríos con agua no apta para el baño en España.

A la hora de cerrar o no una playa, aunque se analiza, no se tiene en cuenta la cantidad de nutrientes que hay en el agua. Si hay altos porcentajes de fósforo y nitrógeno, y además el día es soleado, puede producirse un crecimiento desaforado de las algas, conocido como Bloom o afloramiento, tanto en agua dulce como en salada. Algunas de estas algas producen compuestos tóxicos que causan enfermedades en humanos, afectando sobre todo a la piel y las mucosas, por contacto, ya que la mayoría son dermotoxinas, pero también por ingestión. Además, cuando las algas mueren, su descomposición consume el oxígeno del agua, y por tanto limita mucho la vida de las especies presentes, a la vez que se reduce la cantidad de luz que llega al fondo debido a la acumulación de éstas. A este fenómeno de crecimiento descontrolado de algas y la consecuente falta de oxígeno, llamado eutrofización, conocido desde hace años, se enfrentan laboratorios científicos, agencias locales, regionales, nacionales y europeas, y empresas de aguas. Pero la solución a este reto medioambiental y sanitario parece aún lejana.

El caso de afloramiento algal en el lago Eire (USA) es el que más ha aparecido en los medios de comunicación, y se produce cada año a causa de cianobacterias que secretan toxinas, que, de ser ingeridas, pueden llegar a causar la muerte de animales y humanos, dando lugar a serias afecciones sobre la salud por contacto o inhalación. Por este motivo, en agosto de 2014 se cortó el suministro de agua durante tres días en el municipio de Toledo, perteneciente al estado de Ohio. Por desgracia, las mismas cianobacterias que causaron el problema en el ‘otro Toledo’ están presentes en nuestras aguas dulces y son muy habituales en verano en los lagos y ríos europeos, pero parece que si ocurre en Ohio el tema es más serio y requiere más espacio en los medios de comunicación. Quizás deberíamos aprender del caso del ‘otro Toledo’, en lo que se refiere a inversiones en investigación y soluciones técnicas del problema, ya que el análisis de cianobacterias para evaluar su toxicidad es un proceso lento y costoso. Desde Atrialab proponemos el Laboratorio de Virus, Bacterias y Protozoos de Interés en Salud Pública, Agua y Alimentos de la Universidad de Barcelona, así como el Laboratorio de Tecnología del Agua de la Universidad de Murcia, ambos asociados a nuestra red.

Te invitamos, si ya sabes dónde vas a veranear, a que consultes los análisis realizados en esa zona, en la página web de NÁYADE. Si tienes cualquier duda, en ella podrás encontrar un buzón del ciudadano para realizar peticiones y comentarios.

¡Feliz verano para todos!